Días 19 y 20 de octubre: “2 Otoños, 3 Inviernos” de Sébastien Betbeder

Publicado: 15 octubre, 2015 de Cineclub Alcarreño en Sin categoría

2-Otonos-3-Inviernos_cartel2 OTOÑOS, 3 INVIERNOS – (2 Automnes, 3 Hivers)

Dirección: Sébastien Betbeder Reparto: Vincent MacaigneMaud WylerBastien Bouillon y Audrey Bastien Título en V.O.: 2 Automnes 3 Hivers Nacionalidad: Francia Año: 2013 Fecha de estreno: 13-03-2015 Duración: 91 min. Género: Comedia Color o en B/N: Color Guión: Sébastien Betbeder Fotografía: Sylvain Verder Distribuidora: CineBinario Films

Sinopsis:

A los 33 años, Arman decide cambiar de vida. En primer lugar, decide empezar a correr. Tambien Amélie corre. Su primer encuentro será un shock. El segundo será un navajazo en pleno corazón.

Crítica de Jordi Costa para el diario “El País”:

En este singular, enérgico y sorprendente trabajo que, de manera más que explícita, se enmarca en una herencia de la Nouvelle Vague más atenta a reconquistar ligereza y libertad expresiva que en perpetuar una pose, el amor por el cine de Robert Bresson, la capacidad de leer las huellas del autor de Lancelot du Lac(1974) en el cine de Eugène Green y el entusiasmo por una comedia de Judd Apatow pueden ser formas de una misma lucha, estaciones de una educación sentimental en ese limbo del tiempo (cada vez más largo, por cierto) que se extiende entre el fin de la adolescencia y la asunción de la responsabilidad.

2 otoños, 3 inviernos cuenta una historia de amor, desamor y posible (o imposible) reconstrucción en 40 fragmentos numerados, divididos por una cesura en el centro de la película que determina el orden creciente o decreciente de los factores. Puede sonar raro, pero es puro juego: un juego casi oulipiano, un mecano del sentimiento que mantiene la presencia de una constante —el actor Vincent Macaigne, en las antípodas del galán romántico al uso— con otra película francesa reciente —La chica del 14 de julio (2013) de Antonin Peretjatko— que se postulaba como hija (aunque, en ese caso, bastarda y respondona) de una Nouvelle Vague que deja de ser territorio de la nostalgia cinéfila para convertirse en arsenal de estímulos para nuevos renacimientos expresivos. Lo que hacen Peretjatko y Sébastien Betbeder no puede ser más distinto entre sí, pero son modulaciones de una misma revolución expresiva, con necesario sentido de la historia y amor por la memoria del medio, en la que también podrían concurrir los discursos de Noah Baumbach y Jonás Trueba.

Privilegiando el fragmento y la fuerza del detalle (in)significante y revelador, la película permite a sus personajes romper reiteradamente la cuarta pared, ya sea en el transcurso de una escena narrativa o descontextualizando sus figuras sobre un croma tan evidente como irresistible.

La película de Betbeder impugna, quizá sin proponérselo, las mecánicas anquilosadas del género cinematográfico que más ha traicionado la naturaleza de su motor: esa comedia romántica que, en los últimos años, se ha convertido en estructura cerrada, previsible y fija, aprisionada por una ortodoxia que no es sino pura antítesis formal del deslumbramiento y la pulverización de códigos e inercias de lenguaje que supone todo primer amor. Es muy posible que está sea la película más fresca en cartel.

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