Días 28 y 29 de abril. “Nymphomaniac (Volumen 2)” de Lars Von Trier

Publicado: 24 abril, 2014 de Cineclub Alcarreño en Sin categoría

Nymphomaniac-Volumen-2_cartel_peli

 

NYMPHOMANIAC (Volumen 2)

Director: Lars von TrierIntérpretes: Charlotte Gainsbourg, Stellan Skarsgård, Stacy Martin,Shia Labeouf, Christian Slater, Jamie Bell, Uma Thurman, Willem DafoeTítulo en VO: NymphomaniacPaís: Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, Reino Unido Año: 2013. Fecha de estreno: 24-01-2014Género: DramaColor o en B/N: Color Guión: Lars von Trier Distribuidora: GOLEM

Sinopsis:

Una ninfómana auto-diagnosticada le cuenta sus experiencias sexuales al hombre que le salvó la vida después de recibir una paliza.

Crítica de Jordy Costa para el diario “El País”:

Como bien nos hace entender una secuencia de Nymphomaniac. Volumen 2, el término ninfómana está en desuso, sustituido por el concepto de “adicta al sexo” que exige el lenguaje preservativo de la corrección política. También está en desuso el subgénero cinematográfico —el softcore— que, a comienzos de los setenta, popularizó el viejo término para jugar al escándalo suave y reafirmar la moral burguesa en películas como Yo soy ninfómana (1971) del francés Max Pécas o para cuestionar esa misma moral en trabajos posteriores como Diario íntimo de una ninfómana (1973) de Jesús Franco. En su ambicioso nuevo proyecto —cuya versión íntegra, aplazada hasta el festival de Berlín, podría matizar la valoración de estos montajes parciales (aprobados, pero no realizados por el autor) que han llegado el circuito comercial—, Lars von Trier coloca el puritanismo hipócrita de la corrección política en su punto de mira, al tiempo que se plantea el reto de cómo poner al día el factor de escándalo del viejo softcore en tiempos de extenuación hardcore. La respuesta que ha encontrado el danés para este último problema —integrar digitalmente sexo explícito sobre el cuerpo de actores que, según informan los créditos, no lo han practicado en el rodaje— es especialmente alambicada: lo que quizá resulta más llamativo es que, por lo menos en esta versión dividida en dos entregas, el factor de provocación no está ahí, sino en las ideas que el diálogo entre Joe (la ninfómana) y Seligman (su benévolo y culto rescatador / interlocutor) va desgranando con elegancia y brillantez.

Tras el contundente —y melodramático— continuará de la primera parte, era legítimo temer que, en esta segunda entrega, el diálogo entre un deseo irrefrenable que desea ser castigado y una razón civilizada capaz de justificarlo todo podía derivar hacia algún tipo de moralina. No es así. Lars von Trier resuelve el duelo dialéctico de manera modélica —casi con un chiste que es afortunada síntesis—, tras hacer temblar a sus incondicionales con una maniquea lectura feminista que, por fortuna, no supone el punto final. El deseo se convierte en último bastión que no puede ser domado por la racionalidad. La reflexión sobre la pedofilia o la escena de sumisión donde Joe logra conquistar, de manera épica, su propio placer dan la medida, de auténtica grandeza, de una película donde cineasta y heroína reconocen su imagen simbólica en un árbol solitario que se alza, orgulloso, en los territorios de exclusión del consenso moral y estético.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s