25 y 26 de noviembre. “Inch’ Allah” de Anaïs Barbeau-Lavalette

Publicado: 19 noviembre, 2013 de Cineclub Alcarreño en Sin categoría

Inch-Allah_cartel_peliINCH’ ALLAH”

Director: Anaïs Barbeau-Lavalette Intérpretes: Evelyne Brochu, Sabrina Ouazani, Sivan Levy, Yousef Sweid Título en VO: Inc’Allah País: Canadá, Francia Año: 2012. Fecha de estreno: 07-06-2013 Duración: 102 min. Género: Drama Color o en B/N: Color Guión: Anaïs Barbeau-Lavalette Fotografía: Philippe Lavalette
Web Oficial: http://www.inchallah-lefilm.com/

En un campo de refugiados palestino de Cisjordania, Chloé, una joven canadiense, cuida a mujeres embarazadas. Su relación con personas que se hallan a ambos lados de los muros y puntos de control del campo, hará cambiar sus creencias y convicciones.

Crítica de Javier Ocaña para el diario “El País”:

Cada caso multiplica la problemática, y ya son muchos casos, muchos años. El conflicto entre Palestina e Israel parece un pozo sin fondo. ¿Sin solución? Según se desprende de la película canadiense Inch’allah, sí. No hay lugar para la esperanza. Como nos dice de manera simbólica su directora, Anaïs Barbeau-Lavalette, por mucho que golpeemos los muros, tras ellos solo hay más muros, odio, rencor.

Ambientada entre Ramala, Jerusalén y Tel Aviv, aunque rodada en su mayoría en Jordania gracias a un diseño de producción portentoso, la película tiene a la comunidad internacional como su personaje central. Eso sí, personificado en una joven doctora canadiense que trabaja en un centro de salud para mujeres de un campo de refugiados de Cisjordania. Ella, como los que desde hace décadas pretenden arreglar la situación desde su órbita exterior, pone todo de su parte para estar con unos y otros, para tratar de entenderlos, para intentar unir sus manos. Pero el problema es abrumador. Inch’allah, de ciertos paralelismos con la magnífica Paradise now (Hany Abu-Assad, 2005), e incluso con su hermana canadiense Incendies (Denis Villeneuve, 2010), muestra también el proceso interior y exterior que puede mover a una persona a convertirse en algo muy distinto para ambos contendientes: en mártir para los palestinos, en terrorista para los israelíes. La cámara, ágil, nerviosa, casi siempre fija en los rostros, que todo lo cuentan, que todo lo dicen, filma una realidad acongojante, donde, además, la mujer figura un escalón por debajo en indefensión. Así, el punto de vista, que solo se abandona en la innecesaria toma desde dentro de la tanqueta en la escena del atropello, es el nuestro, el de los ajenos, el del espectador.

Y lo peor es que entendemos el rencor. De unos y otros. Porque la lista de casos como el que muestra la película es interminable. Y aunque un pintalabios esté a punto de unir las almas de tres mujeres muy distintas, solo acaba uniendo sus bellezas. Enemigos irreconciliables, los contendientes solo se ponen de acuerdo en un aspecto: en la visión como símbolo de fuerza, de resistencia y de diligencia de Puyol (sí, Carles, “el mejor defensa del mundo”). El fútbol, tan universal como, desgraciadamente, lo es también el odio.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s