Cineclub en el Exilio

Publicado: 25 febrero, 2013 de Cineclub Alcarreño en Sin categoría

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Reproducimos íntegramente el magnífico artículo escrito por nuestro querido Julián de la Fuente para Esedosuno, relatando como fue el exilio cultural a Alcalá de Henares el pasado jueves:

“Las luces del Teatro Moderno de Guadalajara están apagadas. En la cartelera del Cineclub Alcarreño no hay ningún afiche de la película que se proyectaba cada semana. Sin embargo, medio centenar de socios del Cineclub esperan a las puertas de su habitual sala de cine. Son las ocho de la tarde del jueves 21 de febrero de 2013.

–         ¿Qué película vamos a ver?

Pregunta una socia que acaba de llegar, mientras saluda a un grupo de amigas.

–         No tenemos ni idea.

Contestan el resto. Se ríen todas, mientras otro grupo de socios salen del cercano y también olvidado Ateneo Municipal, con una pancarta en la que se puede leer el lema “No al cierre del Teatro Moderno”. Varios socios sacan sus móviles para hacer fotos de la pancarta y del público, con el teatro apagado al fondo. Nadie más pasa por la calle. El casco histórico de Guadalajara está tan muerto como su vida social y cultural. Calles y mobiliario urbano recientemente remodelados, para ciudadanos que cada vez tienen menos sitios adonde ir.

–         ¡Hay que darse prisa, que si no, no llegamos!

Los socios del Cineclub echan una última mirada al Teatro Moderno y desaparecen Calle Mayor arriba. Un autobús les espera en la plaza de Santo Domingo. Con buen humor, todos se acomodan en los asientos y se disponen a pasar el viaje comentando el resultado de los Goya o preguntando qué películas que optan al Oscar todavía no han visto. En mitad de la ruta, con una pequeña colecta se recogen 3,40 euros por persona. En poco más de media hora, el autobús aparca en la Plaza Cervantes de Alcalá de Henares.

–         ¿Dónde está el Cineclub aquí?

Muchos miran hacia el Corral de Comedias despistados, otros se dirigen con decisión hacia la Calle Mayor. Son las nueve menos cuarto de la noche. Mucha gente joven pasea por el centro de Alcalá. Los bares de tapas están atiborrados y hay cola en las taquillas del Teatro Salón Cervantes. Nada que ver con lo que tenemos al otro lado del Henares.

Los socios del Cineclub Nebrija se extrañan de la afluencia de público en el último de los cuatro pases de la película semanal. Agotamos las fotocopias que nos entregan a la entrada con los datos más relevantes de la película que vamos ver: “Hasta la vista” (Geoffrey Enthoven, 2011). Pocos la conocíamos, a pesar de ser la ganadora de la Espiga de Oro en la SEMINCI de Valladolid.

La luz se apaga en el salón. Suena la máquina de cine de fondo y la textura del celuloide impacta contra el telón blanco. No tardan en sonar las risas en la sala. Es una comedia con un trasfondo social sobre la discapacidad, que también provoca alguna que otra lágrima. Por un momento, casi olvidamos que estamos en otra ciudad y nos imaginamos cada uno desde nuestro rincón preferido del Teatro Moderno. Pero la luz se vuelve a encender y las sonrisas en la cara de la gente dan muestra de que la película ha gustado.

–         ¿Volvemos a Guadalajara o qué?

Son las once de la noche. La mayoría de gente no ha cenado. A muchos no les importaría tomar una cerveza y comentar la película en alguno de los bares cercanos, pero el autobús nos espera. Antes de subir, todavía hay tiempo para hacerse una foto frente a la estatua de Miguel de Cervantes. La vuelta se hace un poco más cansada, con la sensación de no poder  repetir la excursión cada semana.

–         ¡Esto es un exilio cultural!

Comenta alguien en voz alta. Entornamos los ojos con gesto de fastidio porque sabemos que es así. El Cineclub es una actividad social y cultural, promovida por ciudadanos que además la organizan y costean en casi su totalidad. Lo único que necesitamos son espacios, lugares consolidados en los que poder  participar y disfrutar de nuestra cultura. El Teatro Moderno es uno de ellos, y hoy por hoy no hay ningún otro lugar en la ciudad de Guadalajara que cuente con su equipamiento, ni con su público. Por eso decimos ¡No al cierre del Teatro Moderno!”

Gracias a todos los que nos acompañastéis, a Julián de la Fuente por el reportaje, a Adela Burgos por las fotografías y a ESEDOSUNO por reservar un lugar preferente para hablar sobre cultura y cine.

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