De vuelta otra vez con:

Publicado: 24 marzo, 2008 de Cineclub Alcarreño en Sin categoría

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“TRISTRAM SHANDY: A COCK AND BULL STORY”.

DIR: Michael Winterbottom. INT: Ian Hart, Dylan Moran, Raymond Waring, Rob Brydon, Naomi Harris, Conal Murphy, Shirley Henderson, Joe Williams, Keeley Hawes, Gillian Anderson, Steve Coogan, Greg Wise, James Fleet, Robert Cedric Sheriff. NAC: 2006 Gran Bretaña. GEN: Comedia. DUR: 94 minutos.

 Un equipo cinematográfico rueda una obra clave de la literatura inglesa. La cámara alterna la ficción con la supuesta realidad de un actor inseguro y egocéntrico, un autoparódico Steve Coogan en manos del siempre sorprendente Michael Winterbottom. Ante la imposibilidad de hacer una película sobre una novela imposible, ¿por qué no hacer una película sobre la idea de imposibilidad? Colgándose del estilo entrópico de 24 Hour Party People, Michael Winterbottom devora la experimental obra de Laurence Sterne para devolvernos a cambio un transtexto, un paratexto, un metatexto, un arquitexto y un hipertexto fílmicos. Es decir, un texto que se relaciona consigo mismo y con sus satélites narrativos de todos los modos imaginables, cuestionando su naturaleza a través de un exagerado elogio de la digresión que desprecia por completo la estructura convencional de planteamiento, nudo y desenlace. Contra todo pronóstico, la mayor virtud de esta película-ensayo, que explota hasta extremos inconcebibles las facultades especulares del cine-dentro-del-cine, es su frescura y su falta de pretensiones. Cineasta adicto al caos, Winterbottom parece encontrarse tan cómodo rodando un making of de su película imposible como imaginando el modo en que Shandy viene al mundo. Tristram Shandy es más fiel a la novela que si hubiera intentado adaptarla desde la literalidad. Es frívola, divertida, atrevida y juguetona, y desmitifica a la industria del cine (y también a todos aquellos que sólo admiran a Fassbinder y al Bresson de Lancelot du Lac) con tanto sentido del humor como sentido de la autocrítica. Rodada entre 9 Songs (2004) y Camino a Guantánamo (2006), esta curiosa muestra de cine dentro del cine demuestra la tremenda habilidad de Michael Winterbottom para cambiar de registro y sorprender con cada una de sus propuestas fílmicas. La gente tiene una extraña concepción de lo que es un plató de cine y es divertido sacarle punta. Lo bueno es que Michael Winterbottom lo ha hecho sin cinismo, con una sonrisa.

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